Instantáneas de una viajera/Snapshots of a Traveler

Written by Cindy Venerio

Buenos Aires

buenos aires 2Mi último día en la ciudad fue lluvioso, una lluvia persistente y tristona.  Llevaba puesto mi capote para encontrarme con mis amigas porque iríamos a ver el cementerio de La Recoleta. Había visitado el cementerio en otras ocasiones pero nunca lo había visto bajo la lluvia, y en aquella atmósfera gris y húmeda me dio la impresión de ser un castillo embrujado.  La Recoleta tiene una estructura muy europea, y cuando uno entra por las puertas de piedra se siente como si fuera una película de miedo, de las antiguas en blanco y negro, por tantos sepulcros que se ven con estatuas de ángeles, cruces, y gente.  Vi que judíos y cristianos están enterados en el mismo cementerio, algo que no sabía que se podía hacer.  Indiscutiblemente, la tumba más famosa y popular es la de Evita Perón, quien junto con su esposo Juan Domingo Perón, fueron en una época la pareja más poderosa de Argentina.  Cuando vi esta tumba me vinieron recuerdos de la película Evita donde Madonna hizo el papel de Eva.  Aunque en el cementerio están las tumbas de ex presidentes como Bartolomé Mitre, Hipólito Yrigoyen, y Luis Sáenz Peña, la de Evita es la que está más llena de flores y rodeada de turistas siempre, en comparación a las otras.  Después de la visita al cementerio sabía que mi estancia en Argentina había terminado, pero las memorias y amigas que hice nunca se me olvidarán.


Iguazú

Iguazú2Recuerdo las montañas, los coatís, el sonido de las cataratas, las coloridas mariposas y los monos jugando. Cuando fui a Iguazú, caminé por horas en la jungla de Argentina con miedo de que saliera una serpiente, pero valió la pena porque allí se encuentran las cataratas más lindas del mundo.  Me enamoré de la vista impresionante de más de cien cataratas maravillosas, y aunque tuve miedo, disfruté del ambiente de la jungla, a diferencia del medio urbano de la ciudad de Buenos Aires. Pude experimentar una cultura muy diferente de la de Buenos Aires, ya que en Iguazú prevalece la cultura guaraní.  Aprendí que la palabra Iguazú es una palabra guaraní que significa “agua grande”.  Tuve la oportunidad de escuchar por primera vez la lengua indígena guaraní y ver la diferencia con el español.  Me acuerdo del delicioso pescado del río Paraná que comí para la cena y los camarones que me sirvieron como aperitivo.  Lo que más me gustó fue el Parque de la Aves en el lado brasileño y el jugo de mango que me tomé.  Para mí las frutas de Brasil están entre las más deliciosas.

Punta del Este, Uruguay

Punta del Este, UruguayNunca se me va a olvidar mi viaje a Punta del Este con mi primo, un sábado por la mañana. Tuvimos que levantarnos muy temprano para tomar un ferry a Montevideo y después un autobús a Punta del Este.  Cuando llegamos, el tiempo estaba frío y lluvioso, y esto me puso de mal humor porque quería bañarme en el mar, pero me enteré que el hotel tenía piscina cubierta y jacuzzi.  Nuestra habitación tenía vista al mar y un balcón con vistas de la iglesia y las casas.  Me encantó ver el mar y escuchar el sonido de las olas cada mañana, y hasta del baño podía divisar el agua.  Aunque no pude disfrutar del mar, sí logré disfrutar de la ciudad con su arquitectura antigua, así como también moderna.  Lo que más me sorprendió de Punta del Este es la seguridad, porque se puede caminar de noche con celulares y carteras sin ningún problema.  Comparada con otras ciudades latinoamericanas, es una de las más seguras.  Me encantaron los mariscos y pescados, especialmente el salmón fresco del mar servido con vegetales.  Fue un cambio de Buenos Aires donde la gente no come muchos mariscos, pero comen mucha carne.  Lo único que no me gustó fue llegar durante la época lluviosa cuando todos los boliches (discotecas) están cerrados.  Dicen que las fiestas de verano en Punta del Este son las mejores de Suramérica, llenas de turistas, principalmente de Brasil y Argentina.  Me gustaría regresar un día durante el verano y con más dinero, porque es un lugar que tiene los mismos precios de Estados Unidos, aunque a veces es más caro. 

Rio de Janeiro

Rio, BrazilI remember the day I applied for my visa at the Brazilian embassy in Buenos Aires with my Australian friend.  The next day I would pick up my visa and head straight to the airport to make it on time for my flight to Rio.  I always wanted to visit Rio, so it was a dream come true, and I remember imagining what it would look like with its incredible landscape and beaches.  I arrived late at night and headed straight to the hostel with my six other friends in Copacabana, three blocks from the beach.  The next morning, I woke up early and headed straight to the beach to swim in the clear blue water.  The beach did not disappoint, and the only complaint I have is the annoying vendors that kept trying to sell me ice cream and drinks while I was trying to take a nap.  For the rest of my stay I went to the beach every morning, followed by tourist activities such as visiting Sugarloaf Mountain, Cristo, and Lapa.  At sunset, Sugarloaf has a breathtaking view of the whole city.  Cristo was not what I expected because it was smaller than I thought it would be, and it was a cloudy day so I could not see anything.  On the weekends I headed for Lapa, where a lot of nightclubs and restaurants are located.  I remember a hip-hop club where all the dancers were street kids from Rio and they were amazing dancers.  I loved the vibe and the people of Lapa, especially the outside Samba parties.  The people were nice, made me feel so welcomed, and some even tried to teach me Portuguese.  I felt more at home in Rio than in Buenos Aires because the people were so friendly and the food was amazing.