Freedom University

Indocumentados, pero educados: Freedom University

Written by Arlene Nieto

La universidad Freedom University fue creada en el verano del 2011 en Georgia, después de un año de discrepancias sobre el tema de la legislación anti inmigrantes en el estado. 

Una ley aprobada por el senado de Georgia fue lo que inspiró la creación de la universidad. La nueva ley establecía que ningún estudiante indocumentado podría asistir a una universidad estatal de Georgia aunque ya estuviera admitido en la misma. El deseo de los estudiantes indocumentados de recibir educación universitaria, impulsó a una comunidad a fundar una nueva institución educativa.

La ley 87 (House Bill 87) fue emitida después de una gran controversia legislativa. Esta ley ordena que toda persona debe mostrar sus documentos de inmigración a pedid     o de las autoridades, y si no los tiene, va a la cárcel. Igualmente, cualquier persona que le haya ayudado en cualquier forma que sea, puede ser arrestada también. La ley 87 está considerada como una de las más anti inmigrantes junto con la ley SB 170 de Arizona. Pero a muchos, esta ley les parece insuficiente en relación a la política contra inmigrantes, aunque vaya en perjuicio de la industria agrícola en el estado. Grupos anti inmigrantes continúan gestionando para que se aprueben más proyectos de leyes contra los indocumentados. Por el momento la atención se ha centrado en los estudiantes indocumentados, ya que otra ley, que también fue introducida, provocó una confrontación de los estudiantes indocumentados y sus grupos de apoyo, con grupos anti inmigrantes y extremistas de la derecha. Esa ley había sido propuesta antes del verano de 2011, pero finalmente fue rechazada a causa de las protestas y los conflictos antes señalados.

Previo a la promulgación de la ley 87 los estudiantes indocumentados podían asistir a las universidades de Georgia, pero sin ninguna ayuda financiera del gobierno, y además, obligados a pagar colegiatura como si fueran estudiantes internacionales―aunque hubieran residido en los Estados Unidos la mayor parte de su vida. El costo para los estudiantes indocumentados que desean asistir a una universidad estatal es tres veces más de lo que paga un estudiante documentado. La Freedom University fue fundada en el 2011, aunque―de acuerdo a un reportaje de CNN en diciembre de ese mismo año―de cada trescientos diez mil estudiantes solo veintisiete son indocumentados.

Grupos anti inmigrantes proyectan la imagen de que los estudiantes indocumentados están quitándole el lugar a los demás estudiantes, y que encima no pagan impuestos. La verdad es que los estudiantes indocumentados son admitidos solamente después de haber cumplido los mismos requisitos que a todos se les demandan para asistir a la universidad, y la mayoría de ellos ha pasado por el sistema de educación estadounidense. Pero la ley 87 está cerrando las puertas a futuros líderes, doctores o licenciados. Los inmigrantes tienen derecho a solicitar un número de identificación individual de impuestos, el cual deben usar al momento de pagar en el IRS su obligación tributaria anual. También, los inmigrantes pagan impuestos todos los días cuando compran cosas en las tiendas. Pero la ignorancia debida a la falta de información, y la confusión que promueven los grupos anti inmigrantes, es la razón por la cual surgen iniciativas como Freedom University, para ayudar a las personas indocumentadas que desean cursar estudios superiores.

Freedom University les brinda a estas personas la oportunidad de estudiar, pero hay mucha gente que continúa siendo marginada académicamente. Para remediar esto, nuevos voluntarios se siguen uniendo a la causa: varios estudiantes documentados que asisten a la universidad, y profesores de otras universidades, como Junto Díaz, han ofrecido sus conocimientos. Los estudiantes indocumentados no tienen otra salida, porque como la ley estadounidense no facilita el camino a la ciudadanía, deben de buscar otras alternativas para alcanzar su educación superior.

Es posible que pronto habrá más de estas universidades, pero ahora los jóvenes tendrán que luchar por otra causa: el costo de la educación, que se está volviendo casi inalcanzable, aunque seas documentado. Nuestro derecho a la educación es un derecho humano que no nos pueden negar, documentado o no.